jueves, 12 de enero de 2012

En canto

Me encantas. Cuando me hablas y me tratas bien. Me encantas cuando no me gustas, porque eres tu. Me encanta encantarte, con esos encantos ocultos. Y me encanta ocultarme en ti. Me encanta enviciarte y que odies mis vicios. Me encanta no quererte cuando me quieres de más. Me encantas ridículo. Y me encanta odiar tu mala ortografía. Me encanta aprenderte, y verte aprenderme. Y así con todo tengo que seguir aprendiendo a que me encantes más.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Aire

Necesito encenderme, así como sin control, comerte y largarme, desaparecerte.
Necesito suspirar de noche, aire de miedo, aire de oculto.
Necesito desnudarme en el centro de todo, y aceptarme frente a mi, crearme y desarmarme, necesito empezar de nuevo.
Necesito encenderme como si solo hubiera oxigeno al rededor, deja de tragarte mi oxigeno, deja quieto mi aire, déjame.

jueves, 28 de julio de 2011


Caminas a cada lado de esas calles que te pintan el mundo de diferentes colores y sonidos, duermes pensando que aquí todo transcurre de una forma mas soñada. Te para en la esquina esperando a que la imaginación  fluya de tal forma que la realidad se mezcle en una sincronía perfecta. Sueñas. Y es entonces donde no entiendo por qué lo coherente es soñar, te ilusionas de una forma en la que el golpe siempre va a ser más duro por la altura, pero sigues subiendo como  sin fin. Mueves las caderas como si el viento las pudiera controlar, así nada más de esa extraña y cósmica manera en la que solamente quien te ve entiende lo que dices. Pero solo intentas hablar para una persona, una univoca persona que hace mucho se rindió en pensar en nosotros, y no se trata de lo prolongado, se trata  de lo difuminado que alcanza a llegar se lo instantáneo, quieres gritar todo pero no se bajo que lógicas el grito se pueda entender como desespero. Añoras lo alcanzable, y lo imposible, maldito el momento en que todo se cohesión en una telaraña imposible. Sueñas y es tu salvación, sueñas en tu tumba.

jueves, 16 de junio de 2011

Quiero.

Es en ese momento en el que tu cuerpo se convierte en sonido, cuando sientes la necesidad de escuchar algo, música, una vibración.
Hay que resignificar todo lo que se piensa, para cada vez entenderlo con aquello que es mio. Y he intentado entender, y decirme, que es lo que espero.
No quiero que cuando me digan ternura es porque me dijeron mierda. Quiero que si me oyen decir esas tontas palabras de siempre es porque me oyeron decir las mas lucidas que en mi cabeza habitan.
He entendido, aunque no se si me lo he creído, que me constituyo muy lejos de lo que debería ser, y que de tanto seguir consejos me pude perder en otros.
Desearía poder bailar así como no se baila, desde una esquina hasta el centro de la plaza, con lluvia, sin mojarme, con los ojos cerrados, y con un vestido blanco, largo, transparente, sin nada mas.
Quiero que alguien pueda seguirme, potenciarme, complementarme, agrandarme. Quiero conocer.

lunes, 4 de abril de 2011

-Y sí-

Y entonces ni siquiera soy consiente de mi.
A una hora en la que no se que pasa, a esa hora no se si me hablas o me hablo por ti.
Siento que me dices algo, siento que lo quieres hacer.
¿Pero es una declaración?
Ya después de pensar, mucha porquería casi vomitada, quiero limpiarlo todo, porque es solo como una caneca, en la que metí todo lo que se atravesó, a un pedazo de cobardía, a otro de mal olor, a un arco iris sin colores, a una canción sin son, ahora te hice espacio, solo por un momento, para volver a llenarlo todo de mierda, pero no te untas, es extraño, es espeluznante.
Si cabes o no en un cuerpo sin espacio. Si un solo cuento puede contar la historia, la mía, la tuya debe ser menos sombría.
Casi ni pensé todo lo que hice, pero contigo nada se puede improvisar.
De pronto me tengo que esforzar demasiado por encajarte, tu ya encajaste, o te metiste en un espacio demasiado estrecho y te quedaste atascado.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Así.

Yo lo suponía de otra forma, apasionados besos, un afán infinito por quitarnos la ropa, caemos en la cama, y simplemente pasa, mis piernas en sus caderas, un vaivén infinito, éxtasis, yo lo suponía de otra manera, entonces estira sus dedos y los pasa por encima de mi espalda, van y vienen, tierno, mentira, ahora están en mis piernas, baja hasta la rodilla, sube hasta el pantalón, son las yemas de sus dedos y nada más, distrae las miradas de todos hablándoles de algo, se asegura de que duerman, ahora sus dedos están en la parte interior de mis piernas, un cambio apenas perceptible, una sensación, esa sensación...
Rascate el brazo, debajo del buso, riete de la pantalla del computador, sonrie y mira por ahi, después te preocuparas por las cosas serias de la vida.

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