Me rehusó a pensar que el amor tiene que venir vestido de dolores y tristezas, como si fueran reglas obligadas para vivirlo. Es como si el hecho de que ella hubiera despertado cuatro días sin sus palabras fuera un solo capricho a llenar, un vacío estúpido por una ausencia irreal, y en verdad, fue la más real de sus ausencias. Si es cierto eso de que no todo se sabe de nadie jamás, pero esto que sabía ahora le daba miedo. No, no pretendía desconfiar del amor profesado, y no lo hacía porque sabía que era otro amor, uno que se escapo de las sabanas de cualquier hotel, uno que solo se consumía en las palabras, las noches y los abrazos que se regaban de ellos sin control, un amor sin un estado civil, entre dos personas que sabían que era más real que todo. Pero temía, temía que de ese amor hubieran cosas más peligrosas que los sentimientos, y luego de cuatro noches temía, como si fuera un gato en sigilo, espantarlo de nuevo con un brusco agitar. No entendía como caminaron esos tiempos en caminos ajenos a su realidad, no entendía como podía extrañarlo cuando habían pasado tantas otras noches sin su presencia. Era esto, este raro asunto de saber que la lejanía no fue en esta ocasión espontanea, que tuvo un trágico momento de ira, que había una intención sobre esta lejanía. Saben como ella da cosas por sentado todo el tiempo, y tener unos días en los que seguía diciendolo, llamandolo frente a todos como su única realidad pero sintiendo en el fondo la incertidumbre de su perdida, fue como perderse a si misma, allá a su lado. Me rehusó a pensar que el amor duele, porque los veo y no puedo pensar que ella con su pecho inflado de él, y el con esa mirada puedan perderse por siempre en un tormentoso momento cómo este. Y pretendo aprender de este amor, que tiene las pretensiones de ser más real que el de Julieta y envenenado Romeo, porque será más legitimo que lo que un beso pueda profesar.
Es simple, es fácil, solo siéntese enfrente de la pantalla, lea, imagine, deteste, deseche lo que le supo mal. Viva como se supone que se debe, así como le venga en gana.
lunes, 22 de julio de 2013
jueves, 18 de julio de 2013
Mis muertes.
¿Cuántas veces morimos? Aprendiendo a vivir una vida para una muerte, todo el tiempo decimos morir, aún y cuando nos podemos reprochar lo estúpido que eso puede sonar, porque seguimos respirando, decimos que morimos. Pero es solo otra cosa de las que nos han enseñado a aprender. Si nos sentimos renacer, una y otra vez, también morimos. ¿Cuántas veces más moriré antes de no volver a renacer de nuevo?
sábado, 16 de marzo de 2013
Mátate
Mátate de una vez, ya deja de amenazar. Te paras siempre ahí en el borde, de espaldas y bailas y bailas, y gritas tu muerte, le avisas al viento para que no detenga tu caída, pero no te caes. Hazlo ya que me estoy cansando de verte vivir tanto, como si no quisieras. Déjate llevar por ese insoportable baile. Mejor, ya cállate, y baila en otra parte, porque de seguir así yo me voy.
jueves, 12 de enero de 2012
Voces del Alma
Todo era oscuridad, todo reposo ..!
De pronto, tu voz me hizo levantar;
me mostraste el horizonte;
Hacía allá dirigí mis ojos soñolientos
y divisó una claridad deslumbradora...
De pronto, tu voz me hizo levantar;
me mostraste el horizonte;
Hacía allá dirigí mis ojos soñolientos
y divisó una claridad deslumbradora...
Con dulce sonrisa me dijiste:
¡Por qué estás a oscuras?...
No te seduce esa claridad?...
¡Ven conmigo, yo re haré salir de estas tinieblas!
Cogida de tu mano empecé a caminar por un bello sendero,
que poco a poco fue tornándose en áspero y pedregoso.
Mis pies se destrozaban y tú no hacías caso a mis lamentos.
A veces quería retroceder,
pero tú con tus miradas me alentabas a seguir.
Hubo un momento en que te adelantaste tanto que te perdí de vista,
corrí para darte alcance,
corrí hasta caer rendida...
Había llegado ya a la claridad que de lejos me sedujo,
pero esa claridad era quemadora,
eran llamas que abrasaban.
Y allí estaba yo sola,
completamente cola...
¿Por qué hombre cruel,
querías que me abrasara en estas llamas donde tú jamás te quemarías?...
Dime ¿dónde está el camino para huir de este fuego devorador?
¡ Hombre bárbaro, devuélveme mi reposo!
Llévame a mi oscuridad.
María R.
(Tomado del Museo Nacional, Archivo de prensa)
¡Por qué estás a oscuras?...
No te seduce esa claridad?...
¡Ven conmigo, yo re haré salir de estas tinieblas!
Cogida de tu mano empecé a caminar por un bello sendero,
que poco a poco fue tornándose en áspero y pedregoso.
Mis pies se destrozaban y tú no hacías caso a mis lamentos.
A veces quería retroceder,
pero tú con tus miradas me alentabas a seguir.
Hubo un momento en que te adelantaste tanto que te perdí de vista,
corrí para darte alcance,
corrí hasta caer rendida...
Había llegado ya a la claridad que de lejos me sedujo,
pero esa claridad era quemadora,
eran llamas que abrasaban.
Y allí estaba yo sola,
completamente cola...
¿Por qué hombre cruel,
querías que me abrasara en estas llamas donde tú jamás te quemarías?...
Dime ¿dónde está el camino para huir de este fuego devorador?
¡ Hombre bárbaro, devuélveme mi reposo!
Llévame a mi oscuridad.
María R.
(Tomado del Museo Nacional, Archivo de prensa)
En canto
Me encantas. Cuando me hablas y me tratas bien. Me encantas cuando no me gustas, porque eres tu. Me encanta encantarte, con esos encantos ocultos. Y me encanta ocultarme en ti. Me encanta enviciarte y que odies mis vicios. Me encanta no quererte cuando me quieres de más. Me encantas ridículo. Y me encanta odiar tu mala ortografía. Me encanta aprenderte, y verte aprenderme. Y así con todo tengo que seguir aprendiendo a que me encantes más.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Aire
Necesito suspirar de noche, aire de miedo, aire de oculto.
Necesito desnudarme en el centro de todo, y aceptarme frente a mi, crearme y desarmarme, necesito empezar de nuevo.
Necesito encenderme como si solo hubiera oxigeno al rededor, deja de tragarte mi oxigeno, deja quieto mi aire, déjame.
jueves, 28 de julio de 2011
Caminas a cada lado de esas calles que te pintan el mundo de diferentes colores y sonidos, duermes pensando que aquí todo transcurre de una forma mas soñada. Te para en la esquina esperando a que la imaginación fluya de tal forma que la realidad se mezcle en una sincronía perfecta. Sueñas. Y es entonces donde no entiendo por qué lo coherente es soñar, te ilusionas de una forma en la que el golpe siempre va a ser más duro por la altura, pero sigues subiendo como sin fin. Mueves las caderas como si el viento las pudiera controlar, así nada más de esa extraña y cósmica manera en la que solamente quien te ve entiende lo que dices. Pero solo intentas hablar para una persona, una univoca persona que hace mucho se rindió en pensar en nosotros, y no se trata de lo prolongado, se trata de lo difuminado que alcanza a llegar se lo instantáneo, quieres gritar todo pero no se bajo que lógicas el grito se pueda entender como desespero. Añoras lo alcanzable, y lo imposible, maldito el momento en que todo se cohesión en una telaraña imposible. Sueñas y es tu salvación, sueñas en tu tumba.
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