Prefiero pensar que las cosas son en verdad como suceden en mi cabeza. Yo estaba segura de que no era una simple casualidad, ni que estábamos siendo llevadas por la gente, que dos brazos estirados al lado de dos cinturas y dos piernas, no eran una casualidad, o la suerte de un momento. Tan tersa, mucho, tanto que me inundé en ese pequeño espacio en que dos pieles se tocan. Cálida, me calentó la paciencia, casi quise seguir así la eternidad de ese momento. Y entonces que tanto se debe mover una mano para aguantar las ganas de apretar otra, y que tanto sufre la otra que jamás fue apretada. Y el miedo a parecer extraña; ya creo que saben todos que lo soy, pero me da miedo ser inoportuna, como una sorpresa que no se quiere recibir. Si disimulé no lo hice bien, pues no quería mentirle a esos pocos centímetros de piel desnuda que la culpa no tienen por la cobardía de la injusta mente que controla el movimiento de los huesos y la carne a la que se sostiene. Fuiste más que piel, fuiste varios suspiros. Quién quedó colgada en el deseo de blancura infinita, de canela amarga. Los sesenta, tal vez los trecientos segundos de perfecta incertidumbre dentro del caos. Y yo, lo que había hecho era prometerme nos volverte a escribir.
Es simple, es fácil, solo siéntese enfrente de la pantalla, lea, imagine, deteste, deseche lo que le supo mal. Viva como se supone que se debe, así como le venga en gana.
sábado, 17 de agosto de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
Como la nieve.
- ¿Si te han dicho que eres cómo la nieve?-
-Muy blanca- Y pensó que si ese era el mejor cumplido que podía hacer, en verdad era una verdadera simpleza- si, muchas veces- respondió.
-También muy fría- Y pensó que ya no era un cumplido, y más bien no le gustó, se corrió.
-Pues si, eres cómo la nieve, muy muy blanca, muy muy fría. Pero eres esa nieve que nunca he visto, la que quiero conocer, en la que el frío no me importa, porque quiero sentirla a través de mi chaqueta de viaje, en las plantas de mis manos; eres como la nieve en la que me quiero lanzar, y la que quiero recibir, mirando al cielo con los brazos abiertos, en mi cara, en mi lengua. Eres esa nieve-
lunes, 12 de agosto de 2013
Es tal vez esto algo de locura.
El motivo real de la locura solo está en los libros, en estos que me consumieron por tres semanas.
Era un banca de esas que son un tronco a la mitad, y era justo en frente de un ríachuelo, en una montaña, en una prometida de conocer, a unos diez minutos debería estar esa portería con ese amable señor que amigo sería ya por la cantidad de veces visitado. El lugar aún no existía, la promesa no se cumplía pero hoy todo ocurría allí. Era más fácil entender que la vida de los dos se iba a dar de a muchas palabras y de a muchos silencios, que en verdad no lo eran porque estaban siempre rellenados con ese redondito bafle portátil que a su dicha, la de los dos, jamás fue devuelto a su dueña original, que a este momento ni lo había extrañado. Y así en uno de los silencios musicales que se envolvía en un Richi Ray, solo porque así era que ella habría podido recordar el revoltijo en el estomago que sintió en la última página de ese libro, que solo podría ser de esos condenados libros, que a parecer por nacer bajo esta nacionalidad hay que leer. -¿Si te conté que leí el libro esa misma noche en la que te dije lo que me gustaba de los dos?, pues lo leí, lo leí y se me inundó el cuerpo de tantisimas horribles cosas, si hubo euforia fue ahí cuando te recordé entre toda la salsa que se chorrea de esas páginas, como del inventado manuscrito que solo puede pecar de conocedor de buena música.- Estás eran las mejores formas de empezar a hablar de las cuánticas cosas que en la vida hay para decir, así muy impreciso todo, como sabiendo que no hay nada que pueda responderse más que la continuación a un mal de males que invadirá ahora la conversación entre los dos. -Qué, qué tiene ese libro, de que te llenó, cuéntame- esas frases cortas que en verdad estaban llenas de curiosidad eran lo que no saciaba sus ganas de seguir hablándole siempre, y entonces no podía más sino empezar a decir todo lo que esa noche no pudo, primero, porque sentía en su alma que era demasiado tarde, aún y cuando no eran ni las dos de la mañana, incluso cuando alguien a esa hora le empezó a hablar, y segundo, porque ese momento no existía aún. -Supongo que se viene a mi de muchas formas, primero en ella, en la difunta que adoré, y creo que la adoré más cuando no estuvo, pero llega en ella en la comprensión de porqué no la adoré antes. Esa reforzada realización de la locura y la justificación de la muerte en los burguesillos, pequeño burgueses diría un amigo mío, que solo deviene del tedio a una vida de posibilidades, donde la única posibilidad que deciden escoger es el del delirio, las drogas, la muerte, y en donde se escudan con la mierda de mundo, que la gente no sea descarada, que si se matan al final de un remolino de drogas, no es por la mierda de mundo, que no se metan con esos que se mataron por este mundo, pues no, no lo conocen, si creen que en las drogas y los estados aislados de la realidad conocen el mundo, ellos, putos burguesitos que en verdad no supieron que hacer con tanto dinero, y que solo pueden llegar allá, así como María del Carmen, por la renta que les dejó sus papás, y sus papás porque las mamas en ese mundo no existen, y las putas que se vuelven putas por su resentimiento a su vida, y no prepago, porque las prepago quieren más, estas lo tienen todo, no recuerdan a la mamá, a la mamá que no existió porque el sueldo es del papá, y lo maldicen por esto mismo, no me digan ahora que fue porque el mundo es una mierda, es porque sintieron que hay más decoro en morir de drogos ricos, a morir de viejos cancerigenos- sería solo un poco de lo que podría decir. -¿Te gustó al menos?- -No, no creo, me capturó, pero en vedad me da mucha ira muchas cosas.- -Pero espérame, no entiendo esto y lo de ella- - Era su libro favorito, y creo que sobre él, y aunque no con tanto convencimiento como puedo el mismo Andres escribirlo, estaba la justificación de su propia vida, ella también era un poco pesimista, y creo que su vida fue mucho más gozosa de lo que este desmedido gusto por el libro puede indicar, yo sé que lo sabía- -Y, entonces ¿qué más?- Son partes, la primera de una primera inconformidad sobre su vida, la música en ingles y esa creación de héroes enfermizos y poco racionales, y no porque me guste el sentido racional de la vida, solo porque no tiene sentido alguno, dentro de ninguna racionalidad, esos modelos a seguir, ¡Ah!, y todo el relleno de riquillos maltrechos asesinos impunes y locos de remate, eso si, muy cultos, que se van de la historia por ser como ella, pero ahí, un años después de ella, después, esta inconformidad y delirio de superioridad que le nace por su absoluta juventud, pero ahí es que apareces tu, porque si leyeras como habla de la salsa, me pareciera escucharte a ti, y es que si, es que la comprendo más, y eso que dice "Pero ninguna Salsa le llega a usted entera, al final azota el llanto, quiebra el miedo, afloran las tristezas inexplicables." y lo dice, y me destruye entonces toda la salsa que antes de leer hoy escuché, que me mueve las entrañas con sensualidad absoluta pero que dicen tanto de lo que quiero decir, pero entonces se llena de eso enfermizo que rodea toda la historia, y es esa necesidad de nunca parar, pero esa enfermedad se cura con un puto reproductor de música, y ya, y bueno, tendría como fiestar tanto como quiera, siempre que no deba inyectarse de baile. Y esos absurdos personajes, que se pierden en las drogas, pero es una perdida, una perdida que creo no debe ser la misma que te lleva al bronx, y si no fuera por las drogas, la absoluta nitidez con la que se escribe esa historia, que solo puedo tomar como ficticia de como nace esa canción en honor a Rubén, ya leerás ese pedazo y escucharas la canción, además encontré esa versión que el mismo Andrés debió escuchar cuando lo escribió; y para terminar, el asco que me da la estúpida idea de que gringo es malo por ser gringo, y la excusa para robar y golpear, y lo que me encabrona más es la realidad de ese último personaje, lo odié, quise llamar a la policía, quise matarlo antes de que lo mataran, al menos murió- Y entonces habla él de las mil conjeturas sobre las drogas, yo creo que se pueden parecer a las de ella, y después de una hora tal vez, en la que ya sacaron la comida que llevaron se quedan un rato más en un silenció melódico. -Y es tan raro sentir ese libro así, es nada más que su propia sentencia de suicidio, es la carta que le dejó a todos encima de la almohada antes de colgarse, si bueno, aún no sé como se mató, pero es eso. Andres me debe, me debe el final de esa historia, que es su mismo final, pero soy optimista, esa María que es ese Andres tuvo mejor vida, con solo 17, 18 si mis cuentas no dan, volvió a su casa, en donde aun sin ser querida tomo todo el dinero de sus papás he hizo algo con él, cualquier otra cosa, se bañó y siguió siendo puta pero diferente.-. Es tan perfecto ese lugar, es en verdad un río como el que no existe, y es su nuevo lugar. Estas historias sucederán allí, y serán tal vez seis libros en tres semanas.
Para el lector que no sabe de que libro se habla, es del mismo libro consagrado entre los jóvenes yonkis intelectuales de la ciudad, "Que Viva la Música". Y lo mencionó porque tomé una cita de sus paginas, y no puedo bajo ningún motivo hacer como si yo hubiera escrito esto, que son las agonizantes palabras de un ilustre Andrés Caicedo que lo había planeado todo para morir así.
martes, 6 de agosto de 2013
Uno, dos, tres.
Una, dos, tres vueltas alrededor de toda la
habitación, paso por paso una respiración, inhala y exhala a tiempos. Saben de
esas escenas de película en donde la cara del protagonista está muy serena en
primer plano y de repente aparece el mismo gritando y agarrándose el cabello,
así mismo, es un ir y venir entre ese primer plano de calma y ese otro de
profunda desesperación. Una y otra y otra vuelta más, en el sentido contrario y
se detiene, se sienta y respira. Sabe de dos cosas, la primera, que la
paciencia es una habilidad que se adquiere con esfuerzo si nunca en la vida te
la enseñaron, la segunda, que había sido culpa suya. De dormir, podría
intentarlo, pero aún quiere asegurarse de que contestará al otro lado de la línea,
pero sería eso invasión. Un reloj de pared, uno que ya no tiene baterías y está
en la mesa, ya no puede contar cada segundo. El primer plano de nuevo a gritos
e impaciencia. Va a la mesa del teléfono, se detiene y se sienta de nuevo. Todo
solo indica que en verdad hay más culpa que la obvia, sentirse con derecho a
castigar un comentario, uno que significa tanto como cualquier otro. Silencio,
no, es mucho, mucho ruido afuera, pero silencio. El espacio, y, si no existen
las fronteras, que delimitan esos espacios, por qué tengo yo que respetar su
espacio, acaso no es mío también, y de toda la humanidad. No, de todos no, en
preferencia solo de él, pero de seguro no mío. Se sienta de nuevo. El teléfono ya
no está en la mesa, está en su mano. Lo deja, lo toma, lo deja, marca. –Hola –
nada, no es nadie, no soy yo siquiera aunque esa es su voz, pero cuelga, y si
en verdad nadie habló, ¿A alguien le colgó? Uno, dos, solo dos vueltas, para
ser impredecible. No se merma su ansiedad, y escribe, y lee, y nada lo logra
hacer de forma exitosa. Las culpas, si esa palabra es invento, qué significa,
pero debe estar relacionada con el dolor, es el dolor la llave del espacio, del
silencio. Se mortifica todo, su culpa y la conciencia de entenderlo todo más
allá de lo que en verdad es, se mortifica en todos los significados ocultos que
en verdad no existen, no en las mañanas. Una, dos, tres vueltas más, tres más
en otros minutos. La esperanza en este momento solo se entiende con la pesada
certeza de desdicha de que jamás pasará. De nuevo con diez años, de nuevo con
culpa. Se sienta, se va, y no vuelve sino hasta el otro día. En ese, de ese, no
hay palabras, no ha sucedido.
domingo, 4 de agosto de 2013
Agosto 2.
Aún no entiendo para que sigue ella programando su alarma para antes de las 10 de la mañana, bien sabe que la apagará repetidas veces y que ya después seguirá durmiendo para lamentarse de nuevo lo tarde que es para empezar el día. Tal vez creía que hoy si iba a despertarse a tiempo, a tiempo para organizar y llevar a cabo el plan que tenía para esta celebración. Ya se había despertado muy tarde, y en verdad solo tenía ganas de leer un rato, un rato que se alargó, y la culpa solo puede ser de su libro. Tratar de seguir un plan que ya empezó mal, procuro armar otro para poder hacer las labores que tenía planeadas, pero en algún momento entre su ducha y los primeros platos que lavó en la cocina se dio cuenta que en verdad no había nada que pudiera planear, era la misma lógica de esta amistad, no podía planearse como nunca fue un plan su encuentro. Solo intentaba hacer todo muy rápido, era casi hora de que todos llegaran, de que llegara alguien, porque inclusive esa esperanza la estaba perdiendo, que todos ellos cumplieran con su palabra, los quería, pero no eran el grupo de gente más sería en sus planes. Ya había retrasado mucho el momento de las compras, y ya pensó que a la larga si lograría comprar ese pequeño detalle, entonces procuro seguir leyendo mientras fueron llegando. Y si, si llegó. Entre el orden de todo, entre ella de anfitriona y cocinera, y entre que fueron organizándose solo empezó a temer que entre tantos quereres el suyo apenas fuera notado, pero se convenció de que muy bien sabía él que era todo el mismo gesto de cariño que podría ella haber profesado de cualquier otra forma. Sus compras nunca se realizaron pero si se cocinó, aquí estaba todo, si sabía bien sabría ella que su gesto estaría completo, y miedo, mucho miedo si tuvo. La velada se completó, entre esas interesantisimas, y obligatorias, conversaciones, con mucha música y muchas conjeturas de la vida, del amor, de los proyectos. Se quedaban algunos esa noche, él mismo se quedó. Sus planes, sus planes no sucedieron así como nada hasta ahora en ellos dos se había planeado, pero sintió en su inseguridad, más bien en su orgullo por querer ser la más especial que no había hecho una labor completa. Y ahí con su espalda junto a la de esa otra amiga, viéndolo en el suelo casi dormido se imaginó que le habría escrito si se hubiese decidido a escribir la noche anterior, o si hubiera despertado un poco más temprano. Abrió una hoja de papel, todo ahí mismo en su cabeza en la mitad de la oscura habitación, le escribiría en verde como en todas las otras cosas que le ha escrito, y empezó a escribir:
Tomar esta nota como mi celebración de cumpleaños hacia ud. no tiene sentido, pues celebrarlo así, cuando lo he celebrado de tantas mejores formas sería lo último que desearía, pero es imperativo para mi espíritu, que ud. muy bien conoce, no dejar para este día algo dicho de esta forma, para que pueda ud. recordarlo cuando tal vez piense que ya no me importa, o solo quiera saber que pensaba de ud. por estos días. Me disculpo por no entregarle esto antes, y me disculpo por escribirlo apenas en mi imaginación, pero mis planes fallaron, también sabe que eso no me salé muy bien. Si hay que hacer de este día algo relevante, no es porque ud. sea un año menos joven, porque si que es pequeño, es porque quiero recordar en sus historias el día que nació, y en su misma forma de ver la vida, en como ese día el destino empezó a traerlo a mi vida, yo con un año y medio ya de vida creo que lo estaba esperando, y creo que ud. de alguna forma me buscó. Y como lo que quiero es mostrar mi alegría porque hace ese tiempo hubiera nacido cacheton y tierno, sin miedos y dudas, tantos que a veces creo le impiden ser más entrañable aún, no invertiré demasiados renglones en mencionar la increíble persona que lo he construido en mi piel, porque con un par de lineas no podría resumir todo lo que por ud. siento, todo lo que ya le he dicho. Pero permitame mencionarle de nuevo que carece ud. de los feos ademanes de los hombres comunes que tanto aborrezco, y que no hay nada que me parezca más fascinante que ese escepticismo con todo lo que piensa, con ud. mismo, que lo hace desear siempre saber más, pensar más, charlar más, leer más, y ser cada día más músical, y que es en eso último en donde he encontrado ese grande deseo de no alejarme de ud. aún y cuando las reglas absurdas de esta vida dictarán que nuestra amistad probablemente podría entrar en esa inmunda categoría de lo imposible. Creo que este es todo mi sentir para hoy,más allá del que espero en cada bocado hayas sentido. Y si, ahora seré más personal, y te diré, con un tu de por medio, que solo deseo más planes cumplidos y más metas logradas, y cada vez más cariño para esta vida tuya que en este día deseamos todos recordarte. 'Conozco un hombre con un corazón enredado en sus labios'
Esa última linea era la única que desde hace días sabía que iba a escribir, el resto, el resto sería la añadidura a esa única linea que desde el día en que él le contó la historia, en ese camino en la mitad de el bosque, sabía ella que debía componer. Así, y ya sin mirarlo porque en algún momento de esa carta empezó a soñarlo, llego la mañana y con ella ese otro momento de compartir. Seguía lamentando no decirle nada ni haberle dado nada más de lo que ella hizo, pero simplemente charlaron, desayunaron y en el abrazo de despedida creo que los dos sabían que había sido un feliz cumpleaños.
martes, 30 de julio de 2013
Espero.
Empezó como un malestar, pero más abajo del pecho, donde mi mamá me cuenta que queda la boca del estomago. No duele, solo incomoda, da ganas como de hablar de decir algo, aún y cuando las palabras es estos días no se verbalizan tanto como espero creer que en algún momento si. Ella no sabía cual era el camino, pero ya tenía las intenciones de recorrerlo. No era hacia el olvido, en verdad no, era hacia una maquina elimina-nudos, para arrancarse el que se le estaba armando ahí, en la boca del estomago.
Saben como algunas veces, como muchas creo, todos sentimos que la realidad se siente como de mentiras, como que toca reconstruirla, y esas veces pasan y uno se da cuenta que no, que la realidad cambia pero no se reconstruye, porque un segundo después que pasa ya no es presente, ya pasó. Pues así estaba ella sentada al borde de la cama, recordandose que no quedaba más por hacer que simplemente esperar, tal vez leer un poco para vivir otro mundo, pero es otra forma de esperar.
lunes, 22 de julio de 2013
No es una tormenta.
Me rehusó a pensar que el amor tiene que venir vestido de dolores y tristezas, como si fueran reglas obligadas para vivirlo. Es como si el hecho de que ella hubiera despertado cuatro días sin sus palabras fuera un solo capricho a llenar, un vacío estúpido por una ausencia irreal, y en verdad, fue la más real de sus ausencias. Si es cierto eso de que no todo se sabe de nadie jamás, pero esto que sabía ahora le daba miedo. No, no pretendía desconfiar del amor profesado, y no lo hacía porque sabía que era otro amor, uno que se escapo de las sabanas de cualquier hotel, uno que solo se consumía en las palabras, las noches y los abrazos que se regaban de ellos sin control, un amor sin un estado civil, entre dos personas que sabían que era más real que todo. Pero temía, temía que de ese amor hubieran cosas más peligrosas que los sentimientos, y luego de cuatro noches temía, como si fuera un gato en sigilo, espantarlo de nuevo con un brusco agitar. No entendía como caminaron esos tiempos en caminos ajenos a su realidad, no entendía como podía extrañarlo cuando habían pasado tantas otras noches sin su presencia. Era esto, este raro asunto de saber que la lejanía no fue en esta ocasión espontanea, que tuvo un trágico momento de ira, que había una intención sobre esta lejanía. Saben como ella da cosas por sentado todo el tiempo, y tener unos días en los que seguía diciendolo, llamandolo frente a todos como su única realidad pero sintiendo en el fondo la incertidumbre de su perdida, fue como perderse a si misma, allá a su lado. Me rehusó a pensar que el amor duele, porque los veo y no puedo pensar que ella con su pecho inflado de él, y el con esa mirada puedan perderse por siempre en un tormentoso momento cómo este. Y pretendo aprender de este amor, que tiene las pretensiones de ser más real que el de Julieta y envenenado Romeo, porque será más legitimo que lo que un beso pueda profesar.
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