miércoles, 29 de junio de 2016

Givaway

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jueves, 14 de noviembre de 2013

El cierre.

Claro que de ninguna manera tomaré como una ofensa eso que dices, pues resulta que si, si tengo una sintonia sería, con mucho acierto, esa a llamar confrontación. Y no, tampoco problematizare esta sintonia mía, pues amo ser una confrontación la mayor parte del día, y por fortuna hay quienes en el resto del día se encargan de recordarme que esas confrontaciones hacen parte del atractivo de mi ser, pues no soy aburrida, y definitivamente no me conformo con lo que en la vida me toco, muy bien lo has dicho, nos toca solo lo que queremos. De aceptaciones, hay unas que me dolieron, pues fueron un par de meses interesantes a tu lado, preferiría que fueras tu quien me pidiera el orden de lo que te contaré, si preferirías mejor primero esos meses o primero esas aceptaciones de realidades que no eran mías hasta hoy, más empezaré por las aceptaciones que son las más fáciles de aceptar, pues es reconocerme, y no reconocer a otras que tenían razón en mi a lo lejos, osea tu. Acepté mi sintonia, y acepté la estática que hay a veces en ella, ¿cómo me puedo empecinar siempre en estar así, aún y cuando nada aprendo de por medio, aún y cuando al final en verdad no seré más feliz?, creo que me confundí, me confundí un poco en el placer de tener la razón y de aprender nuevas cosas, y pensé que de alguna forma estar así todo el tiempo me configuraba, algo como mi belleza que construí fuera de mi propio cuerpo, o no sé, inclusive mi mente, pues si, no tiene sentido. Y si he de aceptar más cosas, porque no aceptar que hubo culpas que cargaron conmigo cuando no eran mías en verdad; yo sé que tal vez esperaba que alguna de las veces en las que te interrumpía para hablar lo hiciera para contarte de ella, a quién también conoces y por quien me conoces, ella, ella no es la luz que todo el mundo ve brillar todo el tiempo, de seguro en mi vida ha brillado más que la propia luna en una noche campestre, o el sol en una playa desierta de sombras, con la mejor de las brisas, pero fue también muy oscura, y jugó a hacerme mucho daño; ¿no sé si eso que nos intentas enseñar lo haces con nosotros porque las esperanzas de que en verdad aprendamos son más grandes que con otros más grandes, o si fue solo destino? yo creo que los grandes ya no aprenden; pues me mintió mucho tiempo, a todos aquí, y entonces cómo se supone que me debería sentir yo, cuando las cuentas de mi propia vida era las que nos ahogaban y terminaban expiándose demonios tan grandes, pero no, nunca fui yo, no había mucho que pudiera hacer yo cuando tenia menos de la mitad de los años que ahora tengo, ni porque fueran la mitad exacta, aun la verdad no puede decírmela, no me malinterpretes, ella si es de las buenas, pero me ha defraudado, tantas veces que creo que habrá una en la que ya no pueda perdonar, pero procuraré no tomármelo personal, odiar me gustá, pero no a quienes ya amo. Si, la historia no habla sólo de ella, y esa sería otra culpa, la de admirarlo tanto, entonces, cuando también tiene demonios que tal vez sus dientes se escondían menos y asustaban más, lo admiré hasta que quise ser él, y también le temí para no quererlo ver jamás, y la culpa viene cuando lo preferí sobre ella, y es que, el susto no me defraudó tanto como las mentiras, a quién le miento, aún no es fácil, pero no es mi culpa, no es mi problema, y aunque me cueste otra media vida, si un día antes lo entiendo, pues no será otra de las cosas que me pueda tomar personal. No, espera, no hablaré aún de los dos meses, pues no se acaba aquí la experiencia. Le huí a esas metafísicas formas de entender mi cuerpo, pues ya tuve mucho de eso, les escapé no por falta de fe, y se que muchas veces parecía que de dijera que son puras payasadas, pero en verdad hasta creo algo de eso, pero cuando el miedo se cura con responsabilidad, ahí es cuando en verdad me choco todo en la cara, y hubo crisis, lo único es que creo que hubo a quienes les estalló más fuerte, más rápido y no pude pensar en la mía cuando sus ojos lloraban, los de casi todos, pero hubo crisis, y supongo que cuando más duele es cuando pasa eso, mi depresión era yo, yo escapando de los tiempos y las responsabilidades de asumir mi vida como algo real, de entender que el talento por si mismo no me iba a salvar ni a hacer destacar, y bueno, esos son algunos de mis miedos, m creo invencible, y evado, y evado, soy una maldita irresponsable, maldita porque vivo condenada por mi misma, soy mi esclava, y la vida sería la que se rendiría a mis pies, sin poderme hacer sufrir como el resto de vidas, pues si lo logró. De seguro se me escapan cosas, pero hay otras que ya me metí y que no puedo dejar, y entonces si, fueron dos meses, dos meses en los que odié estar rodeada de gentes que, y no, no estoy hablando de otros, estoy hablando de mí por  lo feo que vaya a sonar, y en verdad no me importa que suene feo, es que espero que no me afecte a tus ojos hacerlo, pues intento ser franca, gentes que son tan completamente básicas, un gatito azul sensible solo me hace sentir malestar de saber que son esos, lo que se reúnen ahí los mejores promedios de la universidad, pues solo esos pueden estar en este lugar contigo, es una realidad, y lo detesté porque no me pude reír del placer de vivir mi vida. Pero también ame alguna veces estar allí, pues cuando ese grupo de personas que me encantaría conocer te hablaban, pues bueno, cómo puedo yo no enamorarme de entenderme en otros, y verme como resultado de un mundo que no sólo me hizo eso a mi, y cuando de la frescura y la lucidez que me jacto otros hablan y me hacen sentir que hay mundos afuera que se parecen a los míos y que en verdad lo valen. Y definitivamente, cuando me encontraste más molesta, fue cuando más a gusto me encontraba, pues encontrarme de frente con quien me entendiera, así, sin creerlo, eso es gracias a ti, pues en los disgustos y en los gustos nos encontramos. No es pura mierda todo, si lo he sentido en mi cuerpo, y si lo he racionalizado, y no es pura verdad todo, pues el odio se siente, la rabia, y las ganas de joderse y joder con lo que hace daño en verdad, y es que a punta de paz este mundo nos come enteros, es la estrategia la que nos puede salvar, y es entendernos complejos, más que como un ying yang, como un montón de otros componentes contradictorios y compatibles, si fueramos un circulo, al menos otros veinte pares más que nos conforman, y de gentes inteligentes, supongo que una persona que como tu logra aún quererse mover siempre, y puede tener una espalda intacta, más fuerte que la mía, para sentarse a escuhar-me. Debía cerrar las otras historias que geste en estos días, y esta sería.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Suya.

¿Cuantas veces deberá ella caminar por la habitación, entre el desespero, entré la rabia que quiere sentir, entre un sollozo ahogado en los lagrimales de sus ojos porque en verdad no hay de que llorar? Miremos desde lejos el panorama de su momento, está quien la abraza, la toma de la mano y sonríe a sus amigos, los que de él no son. ¿Cual es el pesar?, el simple de saberse enamorada, enamorándose mejor, y no quiere en verdad hacerlo, no es porque no quiera, es porque quiere romper los límites del patriarcado, y el sexismo, del binarismo del mundo que nos une de a dos, (¿quien piensa en eso cuando en la práctica, en verdad está queriendo, y cuando es tan temprano en ese querer?), todo eso que parece ser el camino a las mejores personas. Solloza ahogada por eso pues se cree ya en enamoramiento, y aceptarlo, a él, a ella misma; que cosa tan cruel está la que se inventan en las medidas de tiempo, pues parece ser demasiado pronto para que se sienta así. Y ahora él pensará qué, quién sabe que diablos piense, ella piensa que puede que piensen todos los demás que es muy pronto. Entonces decidió ser completamente política antes de sentarse de nuevo en su escritorio de vidrio, con la libreta de cartas que le regalo esa con la que ya estuvo, pero a la que nunca había querido escribirle como ahora desea tanto hacerlo a otro; toma una hoja blanca, que es más sería que una de colores, lapicero negro, en todo el centro:
"Que si es de hacer algo, es de mandarlo todo a la mierda. Tengo un terror inmenso aquí en el centro del estomago, porque ahí se siente, el motivo, son esos dos mundos de los que venimos, que tan diferentes son, que en el silencio pienso que tal vez jamás nos entenderemos. Y con ese terror le quiero expresar esto. De enamorarme, si, puede que ya ande en esas, de usted a profundidad. Espero que sea eso suficiente para que entienda que esto será lo que sea, y que procuraré dejar en un cajón todas las reglas de lo que debiéramos ser. Como me dijo un día, creo que ya podemos asumir lo que pase, y si la cagamos, lloraremos en el hombro del otro antes de despedirnos para nunca jamás, por ahora, déjeme dormir una eternidad de diez minutos en su pecho". 
Suya 
Así firmo porque hace mucho quería intentarlo, cerrar un sobre blanco, su nombre, el de él en la solapa, y mejor se acuesta a dormir, porque la oficina postal está lejos y no tiene monedas para una estampilla.

jueves, 29 de agosto de 2013

El odio.

Dicen los grandes especialistas energéticos del mundo, que son todos ellos que leyeron media página del feng shui, o esos que creen que los cristales de mil pesos del centro en verdad traen buena suerte, que eso de odiar daña el alma, y la contamina, y hasta da cáncer. Ella ya odiaba todas esas cosas profundamente tontas que la gente dice como para ser más místicos, para ser más interesantes, porque al final, eran solo reprimidas almas negándose el odio. No comprendía muy bien el momento en que se hizo legitimo el amor y no se hizo legitimo el odio, más sin esa comprensión, comprendía muy bien que definitivamente odiaba. Hoy ella si estaba odiando, porque qué mejor momento que este, en donde la ciudad, el país, arde en caos e inconformidad hacia la propia existencia de un lugar así en el mundo, para odiar. Claro que odiaba dirigentes y subordinados, odiaba discursos repetidos en rollos de papel que se mecían en las gargantas de "la revolución", y odiaba traseros calientes en sus inconformes posturas frente a la calle, a la gente, a esos otros malos que destruyen. Pero odiaba más la media noche de esta noche en donde se le olvidaban sus odios, y donde en voces de otras encontraba un desasosiego inmenso por no poder escribir algo meritorio para este momento, más, porque ese día ella no salió, y entonces, qué podría decir que no fuera otra pendeja postura de trasero caliente y televisor. Entonces, si, ella también se ha odiado por recaer en esos puntos negros de la noche en donde vuelve a ser mujer de antaño, de texto viejo, por fortuna de sus propios odios suele recuperarse rápido. Ya al final de la noche, de la noche que ella vivía aún despierta, en una habitación naranja, así por el trozo de tela que ponía en frente de ese bombillo blanco que tanto detestaba en lo alto de su pared, odió algo que temía odiar, y era la ausencia del olor de un abrazo que hace poco le habían dado. -A la mierda todo, pues en verdad esto no importa nada, en verdad se están luchando allá afuera algo que no soy capaz de reclamar, y no me luchare esta lastimera falta de unos brazos que no son los míos propios- Si, también sabe ella que se mintió.

martes, 27 de agosto de 2013

Al borde de la cama.

Si se sienta ella al borde de la cama solo es para recordar. A veces necesita recordar el número de teléfono al que tiene que llamar para preguntar el costo del arreglo de alguno de los aparatos que tiene, y para agregar ese precio a la lista de deudas secretas que esconde en su habitación; a veces necesita recordar el nombre del cuento aquel que por cinco minutos fue su mundo entero, y de donde cayo con mucho susto cuando el taxista que casi le atropella hace sonar su claxon estrepitosamente en reprimenda a su profundo ensimismamiento que la había hecho intentar cruzar una avenida llena de autos; a veces necesita recordar la cara de la persona en la que en ese instante quiere soñar. Hay que decir que eso último no suele ser tan complicado, pues sueña siempre en quien reconoce y quiere conocer, y lo sueña porque se convenció tras semanas, meses, una pocas veces años, de que en verdad esa era la persona ideal a quién ella debería conocer, porque esa persona sin duda la querría conocer también, y como se había equivocado soñando en esas personas que a pocos segundos ya recuerda. Pero si hay que decir eso último, también esto que viene después, y es que no podía recordar con facilidad la cara de este a quién ahora quería soñar. Principalmente porque no habían pasado meses, y eran apenas un par de semanas, y tal vez porque no estaba convencida de que en él quisiera soñar, porque no lo había observado tanto, y porque ahora si le tiene miedo a sus pretensiones, academicistas creo que se pueden nombrar, en donde ninguno, ninguna de por ahí serían tan consientes de las verdades que venía descubriendo como ella, o como ellas las que ya las habían descubierto. Sea como fuere estaba ahí al borde de la cama intentando recordarlo, su cara, ¿cómo era su cara?, -Creo que tiene hoyuelos, sé que los tiene, un par de gafas, unos labios un poco secos, pero no lo suficiente para hacerlos indeseables- en verdad no sabía como era su cara, y entonces se lanzó sobre su espalda para lamentarse la mala fortuna de no poder recordar a quién ahora quería soñar, y quién decía estarla soñando. Cerró los ojos con sus manos sobre ellos, como en la prolongación a la gran pena de no poderlo soñar, y recordó sus manos en su cintura, como se sintieron más calientes que el aire ese último día en que se vieron, y recordó ese extraño y placentero sentir derramado en su cuello cuando él prefería besarla allí justo después de que ella sin hablar se lo indicara, y recordó que el comprendió esas indicaciones mudas que ella hizo, recordó su olor y ese placer extraño, y seguramente afirmará que aprendido, por sentirse segura una en el resguardo casi desnudo de un abrazo fuerte. Se sentó de nuevo, en verdad no vi si sonrió, pero creo que había algo de alivio en sus ojos, en verdad no recordaba, pero ya pensó que tal vez si lo podría soñar algún otro día al borde de su cama. 

sábado, 17 de agosto de 2013

Cuatro centímetros cuadrados de piel.

Prefiero pensar que las cosas son en verdad como suceden en mi cabeza. Yo estaba segura de que no era una simple casualidad, ni que estábamos siendo llevadas por la gente, que dos brazos estirados al lado de dos cinturas y dos piernas, no eran una casualidad, o la suerte de un momento. Tan tersa, mucho, tanto que me inundé en ese pequeño espacio en que dos pieles se tocan. Cálida, me calentó la paciencia, casi quise seguir así la eternidad de ese momento. Y entonces que tanto se debe mover una mano para aguantar las ganas de apretar otra, y que tanto sufre la otra que jamás fue apretada. Y el miedo a parecer extraña; ya creo que saben todos que lo soy, pero me da miedo ser inoportuna, como una sorpresa que no se quiere recibir. Si disimulé no lo hice bien, pues no quería mentirle a esos pocos centímetros de piel desnuda que la culpa no tienen por la cobardía de la injusta mente que controla el movimiento de los huesos y la carne a la que se sostiene. Fuiste más que piel, fuiste varios suspiros. Quién quedó colgada en el deseo de blancura infinita, de canela amarga. Los sesenta, tal vez los trecientos segundos de perfecta incertidumbre dentro del caos. Y yo, lo que había hecho era prometerme nos volverte a escribir.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Como la nieve.


 - ¿Si te han dicho que eres cómo la nieve?-

                        -Muy blanca- Y pensó que si ese era el mejor cumplido que podía hacer, en verdad era una verdadera simpleza- si, muchas veces- respondió.

-También muy fría- Y pensó que ya no era un cumplido, y más bien no le gustó, se corrió.

-Pues si, eres cómo la nieve, muy muy blanca, muy muy fría. Pero eres esa nieve que nunca he visto, la que quiero conocer, en la que el frío no me importa, porque quiero sentirla a través de mi chaqueta de viaje, en las plantas de mis manos; eres como la nieve en la que me quiero lanzar, y la que quiero recibir, mirando al cielo con los brazos abiertos, en mi cara, en mi lengua. Eres esa nieve-

lunes, 12 de agosto de 2013

Es tal vez esto algo de locura.

El motivo real de la locura solo está en los libros, en estos que me consumieron por tres semanas.

Era un banca de esas que son un tronco a la mitad, y era justo en frente de un ríachuelo, en una montaña, en una prometida de conocer, a unos diez minutos debería estar esa portería con ese amable señor que amigo sería ya por la cantidad de veces visitado. El lugar aún no existía, la promesa no se cumplía pero hoy todo ocurría allí. Era más fácil entender que la vida de los dos se iba a dar de a muchas palabras y de a muchos silencios, que en verdad no lo eran porque estaban siempre rellenados con ese redondito bafle portátil que a su dicha, la de los dos, jamás fue devuelto a su dueña original, que a este momento ni lo había extrañado. Y así en uno de los silencios musicales que se envolvía en un Richi Ray, solo porque así era que ella habría podido recordar el revoltijo en el estomago que sintió en la última página de ese libro, que solo podría ser de esos condenados libros, que a parecer por nacer bajo esta nacionalidad hay que leer. -¿Si te conté que leí el libro esa misma noche en la que te dije lo que me gustaba de los dos?, pues lo leí, lo leí y se me inundó el cuerpo de tantisimas horribles cosas, si hubo euforia fue ahí cuando te recordé entre toda la salsa que se chorrea de esas páginas, como del inventado manuscrito que solo puede pecar de conocedor de buena música.- Estás eran las mejores formas de empezar a hablar de las cuánticas cosas que en la vida hay para decir, así muy impreciso todo, como sabiendo que no hay nada que pueda responderse más que la continuación a un mal de males que invadirá ahora la conversación entre los dos. -Qué, qué tiene ese libro, de que te llenó, cuéntame- esas frases cortas que en verdad estaban llenas de curiosidad eran lo que no saciaba sus ganas de seguir hablándole siempre, y entonces no podía más sino empezar a decir todo lo que esa noche no pudo, primero, porque sentía en su alma que era demasiado tarde, aún y cuando no eran ni las dos de la mañana, incluso cuando alguien a esa hora le empezó a hablar, y segundo, porque ese momento no existía aún. -Supongo que se viene a mi de muchas formas, primero en ella, en la difunta que adoré, y creo que la adoré más cuando no estuvo, pero llega en ella en la comprensión de porqué no la adoré antes. Esa reforzada realización de la locura y la justificación de la muerte en los burguesillos, pequeño burgueses diría un amigo mío, que solo deviene del tedio a una vida de posibilidades, donde la única posibilidad que deciden escoger es el del delirio, las drogas, la muerte, y en donde se escudan con la mierda de mundo, que la gente no sea descarada, que si se matan al final de un remolino de drogas, no es por la mierda de mundo, que no se metan con esos que se mataron por este mundo, pues no, no lo conocen, si creen que en las drogas y los estados aislados de la realidad conocen el mundo, ellos, putos burguesitos que en verdad no supieron que hacer con tanto dinero, y que solo pueden llegar allá, así como María del Carmen, por la renta que les dejó sus papás, y sus papás porque las mamas en ese mundo no existen, y las putas que se vuelven putas por su resentimiento a su vida, y no prepago, porque las prepago quieren más, estas lo tienen todo, no recuerdan a la mamá, a la mamá que no existió porque el sueldo es del papá, y lo maldicen por esto mismo, no me digan ahora que fue porque el mundo es una mierda, es porque sintieron que hay más decoro en morir de drogos ricos, a morir de viejos cancerigenos- sería solo un poco de lo que podría decir. -¿Te gustó al menos?- -No, no creo, me capturó, pero en vedad me da mucha ira muchas cosas.- -Pero espérame, no entiendo esto y lo de ella- - Era su libro favorito, y creo que sobre él, y aunque no con tanto convencimiento como puedo el mismo Andres escribirlo, estaba la justificación de su propia vida, ella también era un poco pesimista, y creo que su vida fue mucho más gozosa de lo que este desmedido gusto por el libro puede indicar, yo sé que lo sabía- -Y, entonces ¿qué más?- Son partes, la primera de una primera inconformidad sobre su vida, la música en ingles y esa creación de héroes enfermizos y poco racionales, y no porque me guste el sentido racional de la vida, solo porque no tiene sentido alguno, dentro de ninguna racionalidad, esos modelos a seguir, ¡Ah!, y todo el relleno de riquillos maltrechos asesinos impunes y locos de remate, eso si, muy cultos, que se van de la historia por ser como ella, pero ahí, un años después de ella, después, esta inconformidad y delirio de superioridad que le nace por su absoluta juventud, pero ahí es que apareces tu, porque si leyeras como habla de la salsa, me pareciera escucharte a ti, y es que si, es que la comprendo más, y eso que dice "Pero ninguna Salsa le llega a usted entera, al final azota el llanto, quiebra el miedo, afloran las tristezas inexplicables." y lo dice, y me destruye entonces toda la salsa que antes de leer hoy escuché, que me mueve las entrañas con sensualidad absoluta pero que dicen tanto de lo que quiero decir, pero entonces se llena de eso enfermizo que rodea toda la historia, y es esa necesidad de nunca parar, pero esa enfermedad se cura con un puto reproductor de música, y ya, y bueno, tendría como fiestar tanto como quiera, siempre que no deba inyectarse de baile. Y esos absurdos personajes, que se pierden en las drogas, pero es una perdida, una perdida que creo no debe ser la misma que te lleva al bronx, y si no fuera por las drogas, la absoluta nitidez con la que se escribe esa historia, que solo puedo tomar como ficticia de como nace esa canción en honor a Rubén, ya leerás ese pedazo y escucharas la canción, además encontré esa versión que el mismo Andrés debió escuchar cuando lo escribió; y para terminar, el asco que me da la estúpida idea de que gringo es malo por ser gringo, y la excusa para robar y golpear, y lo que me encabrona más es la realidad de ese último personaje, lo odié, quise llamar a la policía, quise matarlo antes de que lo mataran, al menos murió- Y entonces habla él de las mil conjeturas sobre las drogas, yo creo que se pueden parecer a las de ella, y después de una hora tal vez, en la que ya sacaron la comida que llevaron se quedan un rato más en un silenció melódico. -Y es tan raro sentir ese libro así, es nada más que su propia sentencia de suicidio, es la carta que le dejó a todos encima de la almohada antes de colgarse, si bueno, aún no sé como se mató, pero es eso. Andres me debe, me debe el final de esa historia, que es su mismo final, pero soy optimista, esa María que es ese Andres tuvo mejor vida, con solo 17, 18 si mis cuentas no dan, volvió a su casa, en donde aun sin ser querida tomo todo el dinero de sus papás he hizo algo con él, cualquier otra cosa, se bañó y siguió siendo puta pero diferente.-. Es tan perfecto ese lugar, es en verdad un río como el que no existe, y es su nuevo lugar. Estas historias sucederán allí, y serán tal vez seis libros en tres semanas.


Para el lector que no sabe de que libro se habla, es del mismo libro consagrado entre los jóvenes yonkis intelectuales de la ciudad, "Que Viva la Música". Y lo mencionó porque tomé una cita de sus paginas, y no puedo bajo ningún motivo hacer como si yo hubiera escrito esto, que son las agonizantes palabras de un ilustre Andrés Caicedo que lo había planeado todo para morir así. 

martes, 6 de agosto de 2013

Uno, dos, tres.

Una, dos, tres vueltas alrededor de toda la habitación, paso por paso una respiración, inhala y exhala a tiempos. Saben de esas escenas de película en donde la cara del protagonista está muy serena en primer plano y de repente aparece el mismo gritando y agarrándose el cabello, así mismo, es un ir y venir entre ese primer plano de calma y ese otro de profunda desesperación. Una y otra y otra vuelta más, en el sentido contrario y se detiene, se sienta y respira. Sabe de dos cosas, la primera, que la paciencia es una habilidad que se adquiere con esfuerzo si nunca en la vida te la enseñaron, la segunda, que había sido culpa suya. De dormir, podría intentarlo, pero aún quiere asegurarse de que contestará al otro lado de la línea, pero sería eso invasión. Un reloj de pared, uno que ya no tiene baterías y está en la mesa, ya no puede contar cada segundo. El primer plano de nuevo a gritos e impaciencia. Va a la mesa del teléfono, se detiene y se sienta de nuevo. Todo solo indica que en verdad hay más culpa que la obvia, sentirse con derecho a castigar un comentario, uno que significa tanto como cualquier otro. Silencio, no, es mucho, mucho ruido afuera, pero silencio. El espacio, y, si no existen las fronteras, que delimitan esos espacios, por qué tengo yo que respetar su espacio, acaso no es mío también, y de toda la humanidad. No, de todos no, en preferencia solo de él, pero de seguro no mío. Se sienta de nuevo. El teléfono ya no está en la mesa, está en su mano. Lo deja, lo toma, lo deja, marca. –Hola – nada, no es nadie, no soy yo siquiera aunque esa es su voz, pero cuelga, y si en verdad nadie habló, ¿A alguien le colgó? Uno, dos, solo dos vueltas, para ser impredecible. No se merma su ansiedad, y escribe, y lee, y nada lo logra hacer de forma exitosa. Las culpas, si esa palabra es invento, qué significa, pero debe estar relacionada con el dolor, es el dolor la llave del espacio, del silencio. Se mortifica todo, su culpa y la conciencia de entenderlo todo más allá de lo que en verdad es, se mortifica en todos los significados ocultos que en verdad no existen, no en las mañanas. Una, dos, tres vueltas más, tres más en otros minutos. La esperanza en este momento solo se entiende con la pesada certeza de desdicha de que jamás pasará. De nuevo con diez años, de nuevo con culpa. Se sienta, se va, y no vuelve sino hasta el otro día. En ese, de ese, no hay palabras, no ha sucedido.

domingo, 4 de agosto de 2013

Agosto 2.

Aún no entiendo para que sigue ella programando su alarma para antes de las 10 de la mañana, bien sabe que la apagará repetidas veces y que ya después seguirá durmiendo para lamentarse de nuevo lo tarde que es para empezar el día. Tal vez creía que hoy si iba a despertarse a tiempo, a tiempo para organizar y llevar a cabo el plan que tenía para esta celebración. Ya se había despertado muy tarde, y en verdad solo tenía ganas de leer un rato, un rato que se alargó, y la culpa solo puede ser de su libro. Tratar de seguir un plan que ya empezó mal, procuro armar otro para poder hacer las labores que tenía planeadas, pero en algún momento entre su ducha y los primeros platos que lavó en la cocina se dio cuenta que en verdad no había nada que pudiera planear, era la misma lógica de esta amistad, no podía planearse como nunca fue un plan su encuentro. Solo intentaba hacer todo muy rápido, era casi hora de que todos llegaran, de que llegara alguien, porque inclusive esa esperanza la estaba perdiendo, que todos ellos cumplieran con su palabra, los quería, pero no eran el grupo de gente más sería en sus planes. Ya había retrasado mucho el momento de las compras, y ya pensó que a la larga si lograría comprar ese pequeño detalle, entonces procuro seguir leyendo mientras fueron llegando. Y si, si llegó. Entre el orden de todo, entre ella de anfitriona y cocinera, y entre que fueron organizándose solo empezó a temer que entre tantos quereres el suyo apenas fuera notado, pero se convenció de que muy bien sabía él que era todo el mismo gesto de cariño que podría ella haber profesado de cualquier otra forma. Sus compras nunca se realizaron pero si se cocinó, aquí estaba todo, si sabía bien sabría ella que su gesto estaría completo, y miedo, mucho miedo si tuvo. La velada se completó, entre esas interesantisimas, y obligatorias, conversaciones, con mucha música y muchas conjeturas de la vida, del amor, de los proyectos. Se quedaban algunos esa noche, él mismo se quedó. Sus planes, sus planes no sucedieron así como nada hasta ahora en ellos dos se había planeado, pero sintió en su inseguridad, más bien en su orgullo por querer ser la más especial que no había hecho una labor completa. Y ahí con su espalda junto a la de esa otra amiga, viéndolo en el suelo casi dormido se imaginó que le habría escrito si se hubiese decidido a escribir la noche anterior, o si hubiera despertado un poco más temprano. Abrió una hoja de papel, todo ahí mismo en su cabeza en la mitad de la oscura habitación, le escribiría en verde como en todas las otras cosas que le ha escrito, y empezó a escribir:

                             Tomar esta nota como mi celebración de cumpleaños hacia ud. no tiene sentido,  pues celebrarlo así, cuando lo he celebrado de tantas mejores formas sería lo último que desearía, pero es imperativo para mi espíritu, que ud. muy bien conoce, no dejar para este día algo dicho de esta forma, para que pueda ud. recordarlo cuando tal vez piense que ya no me importa, o solo quiera saber que pensaba de ud. por estos días. Me disculpo por no entregarle esto antes, y me disculpo por escribirlo apenas en mi imaginación, pero mis planes fallaron, también sabe que eso no me salé muy bien. Si hay que hacer de este día algo relevante, no es porque ud. sea un año menos joven, porque si que es pequeño, es porque quiero recordar en sus historias el día que nació, y en su misma forma de ver la vida, en como ese día el destino empezó a traerlo a mi vida, yo con un año y medio ya de vida creo que lo estaba esperando, y creo que ud. de alguna forma me buscó. Y como lo que quiero es mostrar mi alegría porque hace ese tiempo hubiera nacido cacheton y tierno, sin miedos y dudas, tantos que a veces creo le impiden ser más entrañable aún, no invertiré demasiados renglones en mencionar la increíble persona que lo he construido en mi piel, porque con un par de lineas no podría resumir todo lo que por ud. siento, todo lo que ya le he dicho. Pero permitame mencionarle de nuevo que carece ud. de los feos ademanes de los hombres comunes que tanto aborrezco, y que no hay nada que me parezca más fascinante que ese escepticismo con todo lo que piensa, con ud. mismo, que lo hace desear siempre saber más, pensar más, charlar más, leer más, y ser cada día más músical, y que es en eso último en donde he encontrado ese grande deseo de no alejarme de ud. aún y cuando las reglas absurdas de esta vida dictarán que nuestra amistad probablemente podría entrar en esa inmunda categoría de lo imposible. Creo que este es todo mi sentir para hoy,más allá del que espero en cada bocado hayas sentido. Y si, ahora seré más personal, y te diré, con un tu de por medio, que solo deseo más planes cumplidos y más metas logradas, y cada vez más cariño para esta vida tuya que en este día deseamos todos recordarte.                                            'Conozco un hombre con un corazón enredado en sus labios'



Esa última linea era la única que desde hace días sabía que iba a escribir, el resto, el resto sería la añadidura a esa única linea que desde el día en que él le contó la historia, en ese camino en la mitad de el bosque, sabía ella que debía componer. Así, y ya sin mirarlo porque en algún momento de esa carta empezó a soñarlo, llego la mañana y con ella ese otro momento de compartir. Seguía lamentando no decirle nada ni haberle dado nada más de lo que ella hizo, pero simplemente charlaron, desayunaron y en el abrazo de despedida creo que los dos sabían que había sido un feliz cumpleaños.

martes, 30 de julio de 2013

Espero.

Empezó como un malestar, pero más abajo del pecho, donde mi mamá me cuenta que queda la boca del estomago. No duele, solo incomoda, da ganas como de hablar de decir algo, aún y cuando las palabras es estos días no se verbalizan tanto como espero creer que en algún momento si. Ella no sabía cual era el camino, pero ya tenía las intenciones de recorrerlo. No era hacia el olvido, en verdad no, era hacia una maquina elimina-nudos, para arrancarse el que se le estaba armando ahí, en la boca del estomago. 

Saben como algunas veces, como muchas creo, todos sentimos que la realidad se siente como de mentiras, como que toca reconstruirla, y esas veces pasan y uno se da cuenta que no, que la realidad cambia pero no se reconstruye, porque un segundo después que pasa ya no es presente, ya pasó. Pues así estaba ella sentada al borde de la cama, recordandose que no quedaba más por hacer que simplemente esperar, tal vez leer un poco para vivir otro mundo, pero es otra forma de esperar.


lunes, 22 de julio de 2013

No es una tormenta.

Me rehusó a pensar que el amor tiene que venir vestido de dolores y tristezas, como si fueran reglas obligadas para vivirlo. Es como si el hecho de que ella hubiera despertado cuatro días sin sus palabras fuera un solo capricho a llenar, un vacío estúpido por una ausencia irreal, y en verdad, fue la más real de sus ausencias. Si es cierto eso de que no todo se sabe de nadie jamás, pero esto que sabía ahora le daba miedo. No, no pretendía desconfiar del amor profesado, y no lo hacía porque sabía que era otro amor, uno que se escapo de las sabanas de cualquier hotel, uno que solo se consumía en las palabras, las noches y los abrazos que se regaban de ellos sin control, un amor sin un estado civil, entre dos personas que sabían que era más real que todo. Pero temía, temía que de ese amor hubieran cosas más peligrosas que los sentimientos, y luego de cuatro noches temía, como si fuera un gato en sigilo, espantarlo de nuevo con un brusco agitar. No entendía como caminaron esos tiempos en caminos ajenos a su realidad, no entendía como podía extrañarlo cuando habían pasado tantas otras noches sin su presencia. Era esto, este raro asunto de saber que la lejanía no fue en esta ocasión espontanea, que tuvo un trágico momento de ira, que había una intención sobre esta lejanía. Saben como ella da cosas por sentado todo el tiempo, y tener unos días en los que seguía diciendolo, llamandolo frente a todos como su única realidad pero sintiendo en el fondo la incertidumbre de su perdida, fue como perderse a si misma, allá a su lado. Me rehusó a pensar que el amor duele, porque los veo y no puedo pensar que ella con su pecho inflado de él, y el con esa mirada puedan perderse por siempre en un tormentoso momento cómo este. Y pretendo aprender de este amor, que tiene las pretensiones de ser más real que el de Julieta y envenenado Romeo, porque será más legitimo que lo que un beso pueda profesar.

jueves, 18 de julio de 2013

Mis muertes.

¿Cuántas veces morimos? Aprendiendo a vivir una vida para una muerte, todo el tiempo decimos morir, aún y cuando nos podemos reprochar lo estúpido que eso puede sonar, porque seguimos respirando, decimos que morimos. Pero es solo otra cosa de las que nos han enseñado a aprender. Si nos sentimos renacer, una y otra vez, también morimos. ¿Cuántas veces más moriré antes de no volver a renacer de nuevo?

sábado, 16 de marzo de 2013

Mátate

Mátate de una vez, ya deja de amenazar. Te paras siempre ahí en el borde, de espaldas y bailas y bailas, y gritas tu muerte, le avisas al viento para que no detenga tu caída, pero no te caes. Hazlo ya que me estoy cansando de verte vivir tanto, como si no quisieras. Déjate llevar por ese insoportable baile. Mejor, ya cállate, y baila en otra parte, porque de seguir así yo me voy.

jueves, 12 de enero de 2012

Voces del Alma

Todo era oscuridad, todo reposo ..!
De pronto, tu voz me hizo levantar;
me mostraste el horizonte;

Hacía allá dirigí mis ojos soñolientos
y divisó una claridad deslumbradora...

Con dulce sonrisa me dijiste:

¡Por qué estás a oscuras?...

No te seduce esa claridad?...

¡Ven conmigo, yo re haré salir de estas tinieblas!

Cogida de tu mano empecé a caminar por un bello sendero,
que poco a poco fue tornándose en áspero y pedregoso.

Mis pies se destrozaban y tú no hacías caso a mis lamentos.

A veces quería retroceder,
pero tú con tus miradas me alentabas a seguir.

Hubo un momento en que te adelantaste tanto que te perdí de vista,
corrí para darte alcance,
corrí hasta caer rendida...

Había llegado ya a la claridad que de lejos me sedujo,
pero esa claridad era quemadora,
eran llamas que abrasaban.

Y allí estaba yo sola,
completamente cola...

¿Por qué hombre cruel,
querías que me abrasara en estas llamas donde tú jamás te quemarías?...

Dime ¿dónde está el camino para huir de este fuego devorador?

¡ Hombre bárbaro, devuélveme mi reposo!
Llévame a mi oscuridad.

María R.

(Tomado del Museo Nacional, Archivo de prensa)

En canto

Me encantas. Cuando me hablas y me tratas bien. Me encantas cuando no me gustas, porque eres tu. Me encanta encantarte, con esos encantos ocultos. Y me encanta ocultarme en ti. Me encanta enviciarte y que odies mis vicios. Me encanta no quererte cuando me quieres de más. Me encantas ridículo. Y me encanta odiar tu mala ortografía. Me encanta aprenderte, y verte aprenderme. Y así con todo tengo que seguir aprendiendo a que me encantes más.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Aire

Necesito encenderme, así como sin control, comerte y largarme, desaparecerte.
Necesito suspirar de noche, aire de miedo, aire de oculto.
Necesito desnudarme en el centro de todo, y aceptarme frente a mi, crearme y desarmarme, necesito empezar de nuevo.
Necesito encenderme como si solo hubiera oxigeno al rededor, deja de tragarte mi oxigeno, deja quieto mi aire, déjame.

jueves, 28 de julio de 2011


Caminas a cada lado de esas calles que te pintan el mundo de diferentes colores y sonidos, duermes pensando que aquí todo transcurre de una forma mas soñada. Te para en la esquina esperando a que la imaginación  fluya de tal forma que la realidad se mezcle en una sincronía perfecta. Sueñas. Y es entonces donde no entiendo por qué lo coherente es soñar, te ilusionas de una forma en la que el golpe siempre va a ser más duro por la altura, pero sigues subiendo como  sin fin. Mueves las caderas como si el viento las pudiera controlar, así nada más de esa extraña y cósmica manera en la que solamente quien te ve entiende lo que dices. Pero solo intentas hablar para una persona, una univoca persona que hace mucho se rindió en pensar en nosotros, y no se trata de lo prolongado, se trata  de lo difuminado que alcanza a llegar se lo instantáneo, quieres gritar todo pero no se bajo que lógicas el grito se pueda entender como desespero. Añoras lo alcanzable, y lo imposible, maldito el momento en que todo se cohesión en una telaraña imposible. Sueñas y es tu salvación, sueñas en tu tumba.

jueves, 16 de junio de 2011

Quiero.

Es en ese momento en el que tu cuerpo se convierte en sonido, cuando sientes la necesidad de escuchar algo, música, una vibración.
Hay que resignificar todo lo que se piensa, para cada vez entenderlo con aquello que es mio. Y he intentado entender, y decirme, que es lo que espero.
No quiero que cuando me digan ternura es porque me dijeron mierda. Quiero que si me oyen decir esas tontas palabras de siempre es porque me oyeron decir las mas lucidas que en mi cabeza habitan.
He entendido, aunque no se si me lo he creído, que me constituyo muy lejos de lo que debería ser, y que de tanto seguir consejos me pude perder en otros.
Desearía poder bailar así como no se baila, desde una esquina hasta el centro de la plaza, con lluvia, sin mojarme, con los ojos cerrados, y con un vestido blanco, largo, transparente, sin nada mas.
Quiero que alguien pueda seguirme, potenciarme, complementarme, agrandarme. Quiero conocer.

lunes, 4 de abril de 2011

-Y sí-

Y entonces ni siquiera soy consiente de mi.
A una hora en la que no se que pasa, a esa hora no se si me hablas o me hablo por ti.
Siento que me dices algo, siento que lo quieres hacer.
¿Pero es una declaración?
Ya después de pensar, mucha porquería casi vomitada, quiero limpiarlo todo, porque es solo como una caneca, en la que metí todo lo que se atravesó, a un pedazo de cobardía, a otro de mal olor, a un arco iris sin colores, a una canción sin son, ahora te hice espacio, solo por un momento, para volver a llenarlo todo de mierda, pero no te untas, es extraño, es espeluznante.
Si cabes o no en un cuerpo sin espacio. Si un solo cuento puede contar la historia, la mía, la tuya debe ser menos sombría.
Casi ni pensé todo lo que hice, pero contigo nada se puede improvisar.
De pronto me tengo que esforzar demasiado por encajarte, tu ya encajaste, o te metiste en un espacio demasiado estrecho y te quedaste atascado.

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